Serena no es un servicio médico. No diagnostica, no
receta y no reemplaza a tu doctora. Lo que hace es llevarte el orden de
lo que le cuentas y mostrarte cómo vas.
Lo que grabas se procesa con inteligencia artificial.
Tus audios se transcriben y tus registros se analizan usando servicios de
Anthropic y OpenAI, en Estados Unidos. Ellos no usan tu información para
entrenar sus modelos, pero tus palabras sí salen de nuestro sistema para
ser procesadas.
Pero tu nombre no sale. Antes de mandar nada, se
quitan tu nombre, tu apellido, tu correo, tu documento de identidad, tu teléfono y tu
fecha de nacimiento — también si los dices hablando. Serena te sigue
llamando por tu nombre porque lo pone de vuelta aquí, del lado nuestro.
Lo único que viaja de ti es tu edad en años y lo que contaste.
Dónde se guarda. En servidores de Supabase en Estados
Unidos. Eso es una transferencia internacional de datos sensibles bajo la
Ley 8968 de Costa Rica, y por eso te lo decimos con claridad en vez de
esconderlo en un párrafo largo.
Qué está cifrado. Lo que cuentas cada noche, los
resúmenes de tus días, lo que Serena recuerda de ti y tus notas van
cifrados: ni siquiera quien administre la base los puede leer sin la
llave. Tus audios y fotos se guardan privados, con enlaces temporales.
Cuánto tiempo. Los audios se borran solos a los 30
días y las fotos a los 90. Tus registros y resúmenes se quedan mientras
tengas la cuenta, porque son los que sirven para ver cómo vas.
Es tuyo. Puedes descargar todo en cualquier momento,
pedir que Serena olvide algo puntual, o borrar tu cuenta completa.
Nadie más lo ve. Ninguna otra usuaria puede ver tu
información. No vendemos ni compartimos tus datos con nadie.